Orbyt y los periódicos de mañana

Pedro J. lo ha pillado rápido. El periodismo en papel no está muerto, pero se muere. Ergo hay que ir buscándole tumba y repuesto. Como una viuda negra. Orbyt, con todas sus carencias, ha sido la primera apuesta seria por un nuevo formato de periódico con cierta capacidad de trascender al papel. Y actualmente arrasa (entiéndase el contexto) al resto de iniciativas similares de los más importantes editores españoles. La idea es sencilla: ofrecer online, en un mismo sitio, todas las ediciones impresas del periódico que aparecerá en los quioscos ese día, incluyendo de paso algunos elementos nuevos -como los multimedia- y viejos recursos, ahora olvidados (no entiendo la razón), como los regalitos a suscriptores a través de ‘Dutyfree’. No es que Orbyt sea un desparrame de tecnología (antes incluso de Issuu, que ya tiene sus añitos, un servidor había visto ya varias publicaciones de papel ‘virtualizadas’) pero, visto el ritmo de adaptación al medio que llevan los periódicos tradicionales, puede entenderse como un importante salto.

Con la incorporación a Twitter del director de El Mundo (y el rápido y certero aprendizaje de su ecosistema), Orbyt ha tomado impulso en esta particular carrera. Pedro J. ha dado en el clavo ofreciendo sus ‘bonus para tuiteros’, una serie de contenidos especiales de pago que abre al público en general. Lanza anzuelos con forma de tweet en los que han picado ya unos 3.000 nuevos suscriptores, según los cálculos del propio Pedro J. (gracias por la respuesta). No era muy difícil. El personal anda hambriento de información relevante para compartir, pero había que estar allí, con los ojos bien abiertos, para entenderlo. Pedro J. llegó, vio y venció ofreciendo lo que el público espera: contenido.

Una de sus primeras decisiones, el primer acierto, fue permitir e implementar el uso compartido de los contenidos de El Mundo en Orbyt a través de Twitter. Ha entendido que aquellos que están dispuestos a pagar por la información se multiplican si tienen la posibilidad de destacarse sobre el resto de tuiteros compartiendo contenido exclusivo. Porque, qué quieren que les diga, tener hoy acceso a la información y no poder compartirla es como tener un Ferrari encerrado en el garaje.

Ya os he contado alguna vez que soy de los que creen que la información de calidad hay que pagarla, por su propia subsistencia. Los periodistas, como todo quisqui, no trabajamos gratis, y el mercado, al menos por ahora, está demostrando que con la publicidad no es suficiente. Cualquiera puede informar, pero los buenos reportajes, la investigación, la primicia, valen dinero. Mucho. Creo además que hay un público, importante y relativamente numeroso, dispuesto a pagar por ello, siempre y cuando la información cumpla determinados requisitos:

– Máxima objetividad, aunque hay quien quiere leer solo las noticias de su cuerda (allá él)

– Exclusividad ¿Qué hacéis? ¡Si las informaciones de agencia se pueden encontrar en Google, por Dios!

– Profundidad

– Posibilidad de ser compartidas facilmente

– Y, por supuesto, actualidad

Y aquí es donde cojean Orbyt y el resto. Leer a las siete de la mañana una noticia que se conoce desde ayer a mediodía es un sinsentido. Los periódicos en papel y sus versiones online están llenas de noticias de ayer. No es posible algo peor, y sin embargo es el día a día de nuestra prensa tradicional. Al pobre papel no le queda otra, pero los medios tienen la posibilidad de cambiar las cosas gracias a plataformas como Orbyt. Aunque se están quedando en la superficie. Un dato: aproximadamente el 90% de las visitas a un link desde Twitter tiene lugar en los primeros 10 minutos desde su publicación. Obviamente es una barbaridad (demasiada fugacidad, demasiada irreflexión), pero da una idea de por dónde van los tiros: si algo se publicó hace una hora, ya forma parte del pasado.

Es preciso un cambio de tercio. Los medios tienen la obligación de mantener vivas sus versiones online, pero más aún sus plataformas de pago. Imaginad, por ejemplo, que en las páginas de El Mundo en Orbyt se fueran incorporando noticias ‘frescas’, conforme se van maquetando ¿No sería goloso?

Por soñar, tampoco estaría mal que los periodistas comentaran pormenores, causas o consecuencias de las informaciones con sus lectores premium, aunque para eso, creo, deberá pasar aún mucho tiempo.

Mientras tanto, habrá que seguir leyendo las mentiras de hoy en los periódicos de mañana.

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